El embarazo en tiempos de Covid-19

Por: Dr. Óscar Mendez | Ginecología y Obstetricia

Actualmente Honduras está en fase 4 del COVID-19, durante esta etapa los casos incrementan aún más y de una manera exponencial. Consiste en una dispersión comunitaria del coronavirus, por eso la importancia de permanecer aislados en casa. El embarazo es un estado fisiológico que predispone a la mujer a las complicaciones respiratorias por infecciones virales, esto es debido a los cambios fisiológicos en su sistema inmune y cardiopulmonar. La mujer embarazada tiene más probabilidad de desarrollar una enfermedad severa después de una infección con virus respiratorios, un ejemplo de esto fue la influenza H1N1 en el 2009, en esa epidemia la embarazada dio razón de un 5% de la mortalidad debida a ese virus.

Actualmente sin embargo no hay una evidencia que la mujer embarazada sea más susceptible a la infección por COVID-19 o que aquellas con la infección sean más proclives a desarrollar una neumonía severa.

La mujer embarazada por tanto requiere una especial atención a la prevención, diagnóstico y manejo basado en la información limitada disponible aun y en nuestro conocimiento de las infecciones pulmonares virales similares.

Actualmente hay datos limitados del impacto sobre el feto de una paciente con infección COVID-19, esto quiere decir que la transmisión vertical madre feto a través de la placenta hasta el momento es incierto no hay estudios que la avalen.

Se ha reportado que la neumonía viral en la paciente embarazada está asociada con un riesgo aumentado de parto pre término, restricción del crecimiento intrauterino y morbimortalidad fetal. Esto se basa en estudios poblacionales en los que se observaron las mujeres embarazadas con otras neumonías virales que presentaban estas patologías.

En las mujeres embarazadas con sospecha o probabilidad de una infección por COVID-19 o aquellas con una infección controlada que están asintomáticas o con infección leve, deben de ser controladas cada 2 a 3 semanas incluyendo una evaluación ecográfica del crecimiento fetal, líquido amniótico y de ser necesario estudio doppler de la arteria umbilical.

No hay datos del resultado perinatal cuando la infección es adquirida en el primer y segundo trimestre del embarazo, estos deben ser monitorizados cuidadosamente después de que la paciente se recupere.

La infección COVID-19 por sí misma no es una indicación para el parto a menos que haya una necesidad para mejorar la condición del paciente.

Como puede ser su oxigenación o una indicación obstétrica que se justifique en ese momento, el tiempo y el modo en que suceda el parto debe individualizarse y dependerá principalmente del estado clínico de la paciente, la edad gestacional y la condición fetal. En el dado caso que una embarazada infectada inicie su trabajo de parto espontaneo con optimo progreso ella puede elegir tener parto vaginal, es aconsejable acortar el segundo estadio del parto favoreciendo una dinámica uterina y pinzamiento temprano del cordón umbilical, aunque hasta el momento no se ha comprobado presencia del virus en descarga vaginal, en el presente no hay drogas efectivas o medicamentos para la infección por Coronavirus-19 o vacunas para prevenirlo, por lo tanto la protección personal es de suma importancia para minimizar el riesgo de contraer el virus.

Hay que tener en cuenta que hay comorbilidades que pueden agravar el cuadro en la embarazada como son diabetes mellitus, hipertensión, obesidad, enfermedad cardiovascular, asma, cáncer, inmunosupresión.

Los signos más frecuentes de la infección son la tos seca y la fiebre, de allí lo demás es malestar general, dificultad para respirar, dolor de cabeza, perdida del olfato y del gusto. Otros datos de alarma en el embarazo y que se deben reportar a su médico son: dolor en el epigastrio, edemas, trastornos visuales y auditivos, disminución o ausencia de los movimientos fetales, dolor uterino, sangrado genital, pérdida de líquido vaginal y síntomas urinarios.

Las medidas de protección y prevención sanitaria son las mismas que para la población general como son distanciamiento social de 2 o más metros, constante lavado de manos, utilizar la mascarilla de forma adecuada, evitar el contacto con la cara o zona T que son ojos nariz y boca y limpieza frecuente de áreas de contacto.

Actualmente en Hospital del Valle se cuenta con un área de emergencia respiratoria y está en nuestra ciudad a la vanguardia del manejo de los pacientes que lo ameriten, recordemos que estamos en una situación de emergencia y debemos acatar las medidas de prevención y seguridad para preservar nuestra salud y la de nuestra familia.

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