SEDENTARISMO EN TIEMPOS DE COVID-19

Por: Dra. Gina Puerto. Medicina Física y Rehabilitación

Durante el confinamiento por el COVID-19 se plantean nuevos desafíos en el cuidado de la salud y el bienestar de los pacientes. En particular, el aislamiento no debe ser una excusa para abandonar la actividad física, así como la toma de medicamentos y una dieta saludable. Por el contrario, los beneficios de la actividad física y más con esta situación actual, es fundamental preservar la salud de los pacientes.

El aislamiento a raíz de la pandemia por el COVID-19, nos lleva a un aumento del sedentarismo, estados de ansiedad, trastornos alimenticios, aumento del consumo de alcohol entre otros.

El aislamiento de cierta forma es beneficioso, porque se tiene la posibilidad de realizar un plan de ejercicios acorde a la edad y condición de cada persona. Un plan estructurado de ejercicios, contribuirá a disminuir las complicaciones cardiovasculares que el aislamiento puede provocar y ayuda a reforzar la respuesta del sistema inmunológico frente a la pandemia por COVID-19.

¿Qué efectos causa el sedentarismo en nuestra salud?

La falta de ejercicio es uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de infarto de miocardio, se pierde masa y fuerza muscular por el sedentarismo y en consecuencia disminuye la capacidad pulmonar.

Frente al riesgo de contraer enfermedades pulmonares por COVID-19. Mejorar la capacidad pulmonar y la fuerza de los músculos respiratorios es primordial. En el caso de contraer la enfermedad y neumonía, los pulmones y músculos fortalecidos contribuirán a la mejor tolerancia a ésta. 

Beneficios del Ejercicio Físico

La actividad física es beneficiosa para el cuerpo y la mente. Reduce la hipertensión, ayuda en el control de peso, disminuye el riesgo de enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2, enfermedades que pueden aumentar la vulnerabilidad a la del covid-19.

El ejercicio físico realizado con regularidad contribuye a fortalecer la musculatura, mejorar la flexibilidad y el equilibrio, y en niños ayuda a mantener un desarrollo y crecimiento saludable. También es bueno para nuestra salud mental, ya que reduce el riesgo de depresión y deterioro cognitivo, retrasa la aparición de demencia y mejora nuestro estado de ánimo en general.

Recomendaciones:

  • Hacer ejercicio físico a diario. No realizar si aparece fiebre o más síntomas respiratorios de los habituales.

  • Evitar periodos largos de sedestación.

  • Coordinar la respiración durante la ejecución de los ejercicios. Para ello, siempre debes soltar el aire cuando se hace el esfuerzo; por ejemplo, si quieres subir las escaleras, colócate delante de los escalones, coge aire por la nariz y comienza a subir los peldaños soplando como si apagaras una vela, y cuando te quedes sin aire, empieza de nuevo.

  • Controlar la intensidad de los ejercicios y el esfuerzo con la escala de Borg. Para ello, puntúa ambas sensaciones del 0 (nada de fatiga ni de falta de aire) hasta el 10 (máximo cansancio y falta de aire). Pueden ser valores diferentes. Recuerda que hay que adaptar cada sesión de ejercicio a tus síntomas.

  • Beber líquido frecuente durante el día.

  • Se realizarán ejercicios dirigidos para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y la fuerza-resistencia muscular.

Precauciones previas a realizarlo:

  • Mantener en todo momento una adecuada hidratación.

  • Realizar el ejercicio físico en un ambiente tranquilo y con una temperatura adecuada (sin excesivo calor).

  • Respetar la toma de su medicación como le ha recomendado su médico.

  • Usar ropa y calzado cómodo.

  • Vigilar las sensaciones y sobre todo los síntomas de alarma: dolor en el pecho, palpitaciones, mareo o pérdida de conocimiento y fatiga desproporcionada para la intensidad de ejercicio. En caso de presentar alguno de ellos deberá abandonar la práctica deportiva y consultar con su médico.

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